Detienen la ejecución del ‘asesino del torniquete’ a pocas horas de entrar en la cámara de la muerte

Posted octubre 19, 2017 2:07 am by

HOUSTON, Texas. – Faltando solo horas para la ejecución del reo Anthony Allen Shore, conocido como ‘el asesino del torniquete’, un juez autorizó reprogramarla para el 18 de enero de 2018. Así lo confirmó Jason Clark, del Departamento de Justicia Criminal de Texas.

Cuando todo parecía indicar que no habría ningún obstáculo para impedir que el convicto, de 55 años de edad y quien ha estado en el pabellón de la muerte desde 2004, recibiera la inyección letal, se dio a conocer que los fiscales de distrito del condado Harris y el condado Montgomery pidieron una extensión del plazo.

La petición se hizo luego de que en la celda del reo se hallaron documentos relacionados con el asesinato de Melissa Trotter, de 19 años de edad, en diciembre de 1998. En vista de que Shore es un asesino serial que cometió sus crímenes en la década de los 90’s, existe una posibilidad remota de que esté involucrado en la muerte de esta joven.

En la actualidad, otro reo, identificado como Larry Swearingen, se encuentra detenido en el pabellón de la muerte por la muerte de Trotter. Este sujeto se hizo amigo de Shore en prisión y trató de convencerlo de hacerse responsable por la muerte de la chica, antes de ser ejecutado.

La ejecución de Swearingen está programada para dentro de cuatro semanas.

Rolando Ruiacute;z fue sentenciado a pena de muerte por el asesinato de...

Shore, a través de su abogado defensor, había utilizado todos los recursos legales posibles para librarse de la pena máxima, pero sin resultados favorables, según documentos judiciales.

La semana pasada, un tribunal de apelaciones rechazó una solicitud con la que se buscaba frenar la ejecución bajo el argumento de que el reo había sufrido daño cerebral en su juventud luego de tener un accidente de auto. Shore también intento conseguir un perdón del Comité de Indultos y Libertad Condicional de Texas, pero su petición fue denegada la tarde del lunes, según reportes de medios locales que citan a su abogado.

Las violaciones y estrangulamientos que condujeron a la condena de Shore ocurrieron entre 1986 y 1995, pero el sujeto fue arrestado el 24 de octubre de 2003, año en el que se le vinculó con el asesinato de una joven hispana de 21 años, según consta en una recopilación de los hechos publicada por una corte de distrito del condado Harris.

La joven, identificada como María del Carmen Estrada, había sido vista por última caminando hacia una parada de bus para ir al trabajo, la mañana del 16 de abril de 1992. Horas más tarde, encontraron su cadáver semidesnudo, tirado detrás de un restaurante Dairy Queen.

Fue violada, estrangulada y tenía marcas similares a las de un mordisco alrededor de uno de sus pezones. En su cuello encontraron el cordón que el asesino empleó para asfixiarla, el cual tenía un trozo cilíndrico de madera amarrado en la punta. Asumieron que lo usó para poder apretar el cordón con facilidad.

Ese mismo patrón de estrangulamiento, estilo torniquete, fue detectado en otras dos víctimas hispanas, asesinadas después de María del Carmen. La niña Diana Rebollar, de 9 años, cuyo cadáver apareció tirado detrás de un edificio vacío, el 6 de agosto de 1994. Y la adolescente Dana Sánchez, de 16, hallada el 6 de Julio de 1995 en un pastizal. El asesino llamó de forma anónima a una estación de noticias de Houston para revelar la ubicación exacta del cuerpo de esta chica.

Después del tercer hallazgo, la policía de Houston creó una unidad especial para investigar las tres muertes y se empezó a hablar de un asesino en serie al que llamaron el ‘asesino del torniquete’.

La unidad de investigación finalmente fue desmontada porque los detectives no lograron identificar a un sospechoso, pero las evidencias recabada en los tres casos se preservó, aunque todos fueron cerrados.

Así se logró el arresto de Anthony Shore

Las vctimas de quot;el asesino del torniquetequot;: Laurie Tremblay,...

En el años 2000, los detectives que trabajaron en la investigación de las hispanas estranguladas por el ‘asesino del torniquete’ reabrieron el caso de María del Carmen Estrada. Pidieron a un laboratorio que analizara una muestra de ADN obtenida en las uñas de la muchacha y lograron conseguir un perfil genético completo de un individuo. Sin embargo, no se pudo hacer nada con esos resultados por problemas técnicos del laboratorio.

Las muestras fueron enviadas a otra institución en Dallas, donde finalmente lograron asociarlas con el perfil genético de un sujeto registrado en la base datos de agresores sexuales que maneja el FBI (CODIS). Se trataba de Anthony Shore, quien había sido reseñado en el sistema en 1998 luego de ser denunciado por manosear y tener conductas sexuales inapropiadas con sus propias hijas.

El sujeto fue interrogado durante casi doce horas, tiempo durante en el cual se le mostraron fotografías de las víctimas y de la evidencia recuperada. Finalmente, Shore terminó admitiendo haber violado y estrangulado a las tres hispanas y, para sorpresa de los detectives, mencionó dos casos más. Admitió haber hecho lo mismo a Laurie Tremblay, de 14 años, el 26 de septiembre de 1986. Arrojó su cuerpo detrás de un restaurante mexicano. También confesó haber violado a Joanna Lesher, de 14 años, el 19 de octubre de 1993. A esta víctima no la estranguló, pero la siguió acosando y chantajeando por teléfono.

Un sicópata engreído, manipulador, oportunista y brillante

Anthony Shore es hijo de una pareja que perteneció a las Fuerzas Armadas, tiene dos hermanas, se casó en dos ocasiones y tuvo dos hijas.

Aunque tenía habilidades especiales para la música, se dedicó a trabajar como técnico de teléfonos para la compañía Southwestern Bell desde 1984 hasta 1998.

Cuando se separó de su primera esposa, obtuvo la custodia de sus dos hijas. Se volvió a casar y llevó a las niñas a vivir con su nueva cónyugue. Registros judiciales dan cuenta de que en al menos en una ocasión una de las niñas le contó a esta mujer que su padre le seguía tocando sus partes privadas, aunque había prometido no hacerlo más.

El abuso del que eran objeto las niñas de parte de Shore solo fue denunciado a las autoridades por la abuela de las menores en 1998. Fue entonces cuando quedó registrado como agresor sexual y se le tomó la muestra de ADN que se incluyó en el sistema CODIS.

Shore tuvo que ingresar a un programa especial para tratamiento de agresores sexuales. Estuvo ahí entre 1998 y 2003.

La directora del programa declaró que Shore era “un ser imponente, oportunista, manipulador y narcisista” que tenía bien claro qué era socialmente aceptable, pero que infringiría la ley si pensaba que podría salirse con la suya.

Dijo además que los archivos de Shore contenían una advertencia de que el sujeto tenía una inteligencia superior y que intentaría usar su razonamiento y sus destrezas verbales y sociales para manipular la percepción de otros sobre cómo le estaba yendo en el programa.

En la última sesión, en octubre 21 de 2003, justo antes de ser arrestado, Shore dejó su cuaderno de ejercicios en donde se encontraron fotos de mujeres desnudas y un libro guía de conversaciones coloquiales del inglés traducidas al español.

En una prueba para determinar si una persona es sicópata, que se califica de 0 a 40, Shore tuvo una calificación de 38. Solo se necesita 30 para ser categorizado como sicópata.

La directora del programa advirtió que Shore sería un peligro para las mujeres que trabajan en el sistema penitenciario.

El perverso sexual que quería ser sentenciado a muerte

Luego del arresto de Shore, la policía hizo un allanamiento en su residencia y entre las curiosidades que hallaron mencionan un diario escrito para su actual pareja con información sobre sus esposas y novias anteriores, libros en idioma español, manuales de brujería, tres pedazos de madera cilíndricos, notas suicidas, collages de fotos de labios y senos, fotos pornográficas de niñas, y fotos de senos con marcas alrededor.

Las pesquisas a su computador dieron cuenta de que el sujeto había hecho búsquedas de muchachas desaparecidas, incluyendo las que él mismo violo y mató. También se supo que visitaba sitios de internet de pornografía infantil con imágenes sexuales muy explícitas de menores.

En los documentos judiciales sobre el caso de Shore, aparecen testimonios de todas las mujeres que estuvieron involucradas con él, esposas y novias, que mencionan la fijación que tenía con el estrangulamiento. A todas las trató de convencer de dejarse “estrangular” mientras tenían relaciones sexuales, con la promesa de tener una experiencia mucho más satisfactoria.

También se conoció que, durante la fase de sentencia, Shore le dijo a su consejero que quería ser sentenciado a la pena de muerte, que había aceptado a Dios y que estaba dispuesto a dar su vida por los crímenes que cometió.

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