Estados Unidos condenó al narcotraficante alias “Mi Sangre”

Posted marzo 15, 2018 4:04 am by

Henry de Jesús López Londoño, más conocido como Mi Sangre,  fue condenado por una corte del Distrito Sur de Florida por el delito de conspiración para ingresar y distribuir cocaína en los Estados Unidos, país al que fue extraditado el 17 de noviembre de 2016 desde Argentina.

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Según el indictment, entre 2006 y 2012  Mi Sangre conspiró  “con personas conocidas y desconocidas para distribuir drogas”. Entonces, aunque sin investigaciones propias en contra de él, las autoridades colombianas le pidieron a la Interpol que emitiera una circular roja en contra de López Londoño. Y así,este jefe de los Urabeños (hoy conocido como el clan del Golfo) fue capturado en Buenos Aires, donde vivía en un lujoso barrio.

En desarrollo del juicio, Henry de Jesús López Londoño presentó un recurso para solicitar que se hiciera una inspección a las minutas del gran jurado. En ese documento, elaborado en 34 páginas Mi Sangre hizo una gran revelación: dijo que en el período en el cual fue acusado de ingresar estupefacientes en Estados Unidos, él en realidad “estaba bajo un contrato tanto con la DEA (Agencia antidrogas) como con ICE Agencia de Aduanas e Inmigración) trabajando proactivamente y entregando información crítica”.

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Según Mi Sangre, tres años antes de que el indictment en su contra se emitiera, él ya les había mostrado su voluntad a las autoridades de Estados Unidos de ayudarlas en su búsqueda de cargamentos con droga. Afirmó que llegó a acuerdos con ambas agencias (la DEA y ICE) para que, a cambio, le garantizaran asilo político a su familia y un tratamiento favorable a él. Aseguró, además, que tiene los documentos para comprobar que en 2009 agentes estadounidenses se pusieron en contacto con sus abogados y que fue entonces cuando él empezó a infiltrar organizaciones narcotraficantes colombianas.

Por su parte, el organismo investigativo de Estados Unidos le dio otra versión a la Corte del Distrito Sur de Florida. En cabeza del fiscal Wifredo Ferrer, en un documento de 10 páginas también presentado ante la Corte el pasado 18 de enero, la entidad argumentó que Mi Sangre, luego de pasar por las Autodefensas Unidas de Colombia y por uno de los carteles posdesmovilización, los Urabeños –en donde llegó a ser un alto mando a cargo del narcotráfico–, se acercó a las autoridades estadounidenses con el propósito de “reducir su exposición en las investigaciones” en ese país.

La Fiscalía señaló que sólo un organismo, la ICE, registró a Henry de Jesús López Londoño como su informante, y que lo hizo entre agosto de 2010 y febrero de 2011, un período mucho menor al que él mismo acreditó.

Una vida en la delincuencia

El narcotraficante escaló en el mundo de las drogas a punta de alianzas y traiciones a sus socios y se vio beneficiado con la muerte o captura de varios de ellos. Fue socio de Daniel Rendón Don Mario y Dúmar Guerrero Carecuchillo presos en la cárcel de La Picota y de los hermanos jefes de la banda de los ‘Urabeños’, conocidos como los hermanos Úsuga (cuyas carreras en la mafia los llevaron a la muerte, uno, y a la extradición, el otro). Y de la mano de todos ellos pasó a encabezar una de las facciones más poderosas de la Oficina de Envigado, sumida en una guerra intestina que aún no termina. También trabajó con Miguel Arroyave, el que fuera jefe del bloque Centauros de las Autodefensas, otra de las leyendas negras de la violencia en el país. En el bloque Capital, otra facción paramilitar, compartió rango de jefe al lado de un primo de Arroyave.

Hacia 2008, Mi Sangre ya estaba en los registros judiciales por tráfico de drogas hacia Europa vía Ecuador. Sus andanzas con la Oficina de Envigado eran cada vez más sonadas en los medios de comunicación. La Policía, para no entorpecer las investigaciones, prefería guardar silencio al respecto, hasta cuando el general Yesid Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana, se refirió concretamente a ‘Mi Sangre’ para advertir: “Él quiere tomarse todo esto, no lo logrará, va a fracasar”.

La captura en Venezuela de Maximiliano Bonilla, alias Valenciano, le permitió extender aún más a ‘Mi Sangre’ sus negocios por la ruta mexicana, mientras que alias Sebastián, el rival de Valenciano, consolidaba poder en las redes mafiosas de Medellín.  Una de sus primeras demostraciones de poder fue, entonces, declarar un duelo por la muerte de los Úsuga, paralizando la economía del noreste de Colombia.