La Ivanka de Corea del Norte

Posted febrero 18, 2018 1:55 am by

Gangneung, Corea del sur.— Se maravillaron por su maquillaje debido a que su rostro carecía de exceso de brillo. Comentaron sobre sus trajes lisos de color negro y sobre su sencilla bolsa. Observaron su pasador con forma de flor con el que sostenía su cabello hacia atrás bajo un estilo prudente.

Aquí estaba, una especie de princesa política, la “primera hermana” del presidente norcoreano Kim Yong-un; una mujer cuya imagen carecía de una estética del poder y riqueza. Se trata de Kim Yo-jong en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang.

El contraste era evidente. En una Corea del Sur, donde para muchas de las jóvenes menores de 20 años su única obsesión en la vida son las cirugías plásticas y las bolsas de marca, la sencillez de Kim Yo-jong era de admirar.

Hay que reconocer que la hermana del presidente norcoreano era un enigma horas antes de que se presentara en Corea del Sur en una visita de tres días. Su sonrisa de esfinge no despertó críticas durante su estancia en Pyeongchang.

“Pensé que Kim Yo-jong iba a ser tan seria como su hermano; sin embargo, sonrió todo el tiempo (durante la inauguración de los Juegos), así que dio una buena impresión”, dijo Kwon Hee-sun, una mujer surcoreana de 29 años que asistió al partido de hockey sobre hielo femenino el sábado por la noche. La selección conjunta de las dos Coreas presentó a tres jugadoras de Corea del Norte.

“Tengo curiosidad de verla. Me pregunto si ella está casada. Creo que sería muy importante si ella llegara a presenciar el juego”, dijo Kwon. Pronto se cumplió su deseo: Kim Yo-jong se presentó para animar al equipo de las Coreas acompañada por el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in.

El problema fue el resultado del juego, Suiza venció a las Coreas 8 goles a 0.

Kim es “la Ivanka Trump de Corea del Norte” por sus vínculos cercanos al poder y por el softpower que contiene su imagen, dijo Sue Mi Terry, exanalista coreana de la CIA que ahora trabaja en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.

La televisión surcoreana plasmó la analogía, señalando que Kim Jong-un había enviado a su hermana a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, mientras que el presidente Trump hará lo mismo pero a la ceremonia de clausura.

Lo poco que sabemos

Conocemos poco sobre la familia presidencial de Corea del Norte: el líder Kim Jong-un y su glamorosa esposa, Ri Sol-ju; su hermano mayor, Kim Jong-chul; y su hermana menor, Kim Yo-jong.

También sabemos que los Kims, hijos del líder norcoreano Kim Jong-il y su esposa de origen coreano nacida en Japón, Ko Yong-chui, pasaron varios años en escuelas suizas. Sabemos que a Kim Jong-chul le gusta Eric Clapton porque ha sido visto en conciertos en todo el mundo, el más recientemente, en Londres. Sabemos que Ri solía cantar en una banda de propaganda. Pero eso es todo.

Ni siquiera sabemos la edad de Kim Yo-jong. El servicio de inteligencia de Corea del Sur dice que ella nació en 1987; el gobierno de los Estados Unidos cree que fue en 1989.

Así que cuando ella llegó a Corea del Sur el pasado viernes por la tarde, se convirtió en el primer miembro de la actual familia gobernante de Corea del Norte en visitar el Sur desde que estalló la Guerra de Corea en 1950. Los surcoreanos estaban cautivados.

Si el mundo exterior está desconcertado por el régimen norcoreano que amenaza con detonar una  guerra nuclear y priva a su gente de comida e información, imagine lo extraño que parece ser Corea del Norte para los del Sur:  hablan el mismo idioma, comparten los mismos mitos, les gusta la misma comida; sin embargo, los líderes son disímbolos.

Cobertura en vivo

La visita la ameritaba. La cobertura mediática sobre la presencia de Kim Yo-jong inició horas antes de que ella arribara en el avión de su hermano en el aeropuerto de Incheon, al oeste de Seúl, el viernes por la tarde.

Las cámaras de televisión apuntaban hacia la pista del aeropuerto. Se dice que la torre de control le asignó a su vuelo el número 615 en referencia al día 15 del sexto mes del año 2000, fecha en la que se conmemoró la primera cumbre entre las dos Coreas.

En la sala VIP del aeropuerto de Incheon, las cámaras de televisión mostraban a una Kim sonriendo y gesticulando junto a Kim Yong-nam, un hombre de 90 años de edad que técnicamente es el jefe de la delegación deportiva de Corea del Norte.

Ambas Coreas siguen al pie de la letra protocolos jerárquicos confucianos donde se valora la edad y la masculinidad; estipulan las personalidades que deben ocupar los mejores lugares durante los eventos. Esas reglas significan, sin lugar a dudas, que un jefe de cualquier delegación, masculino y de 90 años, debe sentarse en el mejor lugar.

Los periódicos surcoreanos se maravillaron por la humildad de Kim Yo-jong.

Cuando Kim llegó a la Casa Azul (residencia oficial del presidente de Corea del Sur) para sostener una reunión con el presidente Moon Jae-in, el pasado sábado por la mañana, las cámaras enfocaron sus pómulos altos y orejas finas. Ningún detalle era demasiado trivial para ser observado, para ser comentado.

“Los analistas dicen que se parece mucho a Ko Yong Hui, su madre, cuando era más joven”, publicó un medio local.

“Miren su postura”, apuntó un periodista. “Se sentó tan erguida, tal vez fue bailarina como su madre”, quien por cierto, distinguía por su refinada educación.

“Miren su escritura inusual”, dijeron algunos de los funcionarios después de que Kim Yo-jong escribiera un mensaje en el libro de visitas de la Casa Azul, que, por supuesto, apareció en todas partes. Los trazos cruzados eran todos angulosos, haciendo que su letra pareciera una especie refinada de caligrafía.

“Espero que Pyongyang y Seúl se acerquen más en los corazones de los coreanos y traigan la unificación y la prosperidad en el futuro cercano”, escribió la hermana del mandatario norcoreano.

La Mona Lisa

Kim pasó toda la visita sin decir una palabra en público. Moviéndose entre la multitud, mantuvo su cara de Mona Lisa y su boca cerrada.

Cuando los periodistas le preguntaron cómo se sentía en Corea del Sur, ella no respondió. Eso sí, dedicó una sonrisa.

“Pensé que ella era realmente bonita”, dijo Moon Jin-young, una estudiante de 19 años. Pero no estaba segura de cuán humilde era. “No se veía bien, porque mantenía la barbilla alta durante todo el tiempo, por lo que parecía que siempre estaba menospreciando a los demás”.

Así fue la visita de la Ivanka Trump de Corea del Norte.