Otro durísimo golpe contra inmigrantes en Estados Unidos

Posted enero 9, 2018 2:32 pm by

El gobierno de Donald Trump puso ayer lunes punto final al Estatuto de Protección Temporaria (TPS, en inglés) para unos 200.000 salvadoreños, que tienen hora 18 meses para hallar otra forma de regularizar su situación o irse de Estados Unidos. Algunas fuentes cifraron en 263.000 los salvadoreños afectados por esta medida.

El TPS para los salvadoreños había sido adoptado por Estados Unidos después de los terremotos de enero y febrero de 2001, en los que murieron más de 1.150 personas y cientos de miles quedaron sin hogar. Pero ahora la secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, considera que están dadas las condiciones para que El Salvador reciba de vuelta a las 200.000 personas que emigraron luego del terremoto de 2001.

El Salvador respondió de manera tímida, enfocándose menos en la amenaza de deportación y más en la prórroga de 18 meses. En una nota, el gobierno del presidente Sánchez Cerén agradeció a Estados Unidos esta prórroga, que “reafirma los fuertes lazos de amistad y de cooperación que mantienen como socios históricos”.

El plazo para que los salvadoreños regularicen su situación en Estados Unidos vence el 9 de septiembre de 2019.

Esto abre un escenario de enorme incertidumbre para decenas de miles familias de salvadoreños que eran beneficiarias del TPS y tuvieron hijos en Estados Unidos, de forma que estos últimos son ciudadanos estadounidenses.

Cristian Chávez, un salvadoreño con beneficio del TPS dijo este lunes a periodistas que durante 17 años pagó sus impuestos y construyó “sueños para el futuro de mi familia (…) y esos sueños terminaron hoy”.

“No lo entiendo. El presidente Trump dijo que era contra los inmigrantes ilegales. Pero nosotros no somos ilegales, estamos aquí legalmente”, alegó Chávez, casado con una salvadoreña que posee residencia legal en Estados Unidos y ambos tienen un hijo que es ciudadano estadounidense. “Espero que no llegue el día en que deba decirles que me tengo que ir”, comentó.

Ahora, la situación queda en manos del Congreso estadounidense (controlado por el partido Republicano de Trump), que en ese plazo de 18 meses podría definir una fórmula que contemple a estos inmigrantes.

La decisión de no renovar los beneficios del programa TPS representa un guiño a los sectores del gobierno que exigen mano dura contra la inmigración ilegal.

Los 2,8 millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos enviaron a El Salvador en 2016 un total de 4.576 millones de dólares en remesas, la cifra más alta en la historia del país centroamericano y que representa el 17,1% de su PIB.

“Cruel y sin corazón”.

El presidente del Comité Nacional del Partido Demócrata, Tom Pérez, señaló que esta decisión del gobierno de Trump es propia de “un presidente cruel y sin corazón”. Otros destacados congresistas como el republicano Mario Díaz-Balart y el demócrata Luis Gutiérrez, y los senadores demócratas Bob Menéndez y Tim Kaine también condenaron la decisión del gobierno.

Ya el 7 de noviembre pasado Estados Unidos decidió no renovar el TPS para unos 5.300 nicaragüenses afectados por el huracán Mitch de octubre de 1998. Poco después, el 20 de noviembre fue el turno de unos 59.000 haitianos, en su mayoría sobrevivientes del terremoto de 2010. Sin embargo, el gobierno decidió postergar la protección a unos 86.000 hondureños afectados por la violencia urbana.

En este momento, republicanos y demócratas están enfrascados en negociaciones amplias de política migratoria marcadas por la insistencia de Trump en construir un muro fronterizo con México y la búsqueda de una solución para los jóvenes indocumentados del suspendido programa DACA (Acción diferida para los llegados en la infancia).