¿Por qué no dimite Sessions? Las reformas de mano dura en la Justicia que le hacen feliz

Posted julio 21, 2017 3:43 am by

“Esta es una nueva era. Esta es la era de Trump”. Con el nombre del jefe que ahora le repudia en público,
Jeff Sessions bautizaba las nuevas políticas para reprimir la inmigración ilegal el pasado abril durante una
visita a la frontera sur.

Sessions, rodeado de agentes de la Patrulla Fronteriza en Nogales, parecía satisfecho en su papel de defensor de la ley y el orden, pero ya por entonces
Donald Trump expresaba en privado su furia contra él por haberse apartado un mes antes en la investigación del Rusiagate. Este miércoles, el presidente no se mordió la lengua a la hora de reprenderle durante una
entrevista con el diario The New York Times, desatando una tormenta de especulaciones sobre si su fiscal general tiene los días contados en su puesto.

Trump y otros lderes republicanos ven la inmigracin como una cuestin...

El presidente dijo que no hubiera nombrado a Sessions para el cargo de haber sabido que en marzo se iba a apartar de la investigación del Rusiagate. Sessions tomó su decisión bajo fuerte presión por cuestionamientos sobre sus reuniones con oficiales rusos durante sobre las que
había guardado silencio.

El fiscal general
intervino este jueves para aclarar que no piensa renunciar a pesar del descontento de Trump. “Tengo confianza total en que podemos continuar dirigiendo este departamento de forma efectiva”, dijo en una rueda de rueda de prensa para acallar los rumores. “Amamos este trabajo, amamos este departamento y planeo continuar haciéndolo por tanto tiempo como sea apropiado”.

Ciertamente quienes le conocen bien, señalan que Sessions está contento en el cargo de fiscal general en el que está acometiendo una profunda reforma del Departamento de Justicia en la que tiene preferencia el principio de ley y orden como la entienden en los sectores más conservadores. Durante sus 20 años como senador por Alabama, Sessions había destacado por ser uno de los senadores más a la derecha de la Cámara Alta.

En el Departamento de Justicia, las reformas que Sessions ha introducido en estos seis meses desmontan buena parte del trabajo hecho durante la administración de Barack Obama, otorgando mayores poderes a las fuerzas del orden. Estas son las principales:

  • Mayor papel del Departamento de Justicia en la agenda antiinmigración de Trump: en un memorando de abril dio órdenes a todos los fiscales federales para que dieran prioridad a los casos de inmigración ilegal, en especial a los que cruzan la frontera ilegalmente de modo reincidente, y para que nombren a un Coordinador de Seguridad Fronteriza en cada una de sus oficinas.
  • Lucha contra las ciudades santuario: en marzo dio un aviso a las jurisdicciones que no colaboran con las autoridades federales en el cumplimiento de las leyes de inmigración. Les advirtió que el gobierno retiraría fondos federales de acuerdo con una orden ejecutiva de enero que ha sido recurrida en las cortes. Un proyecto de ley en la Cámara de Representantes fue aprobado en junio y tiene el mismo espíritu que la orden aprobada por Trump.
  • Pausa a las reformas de Obama para impedir abusos de los cuerpos de policía: en abril, Sessions ordenó revisar los programas de reforma de los cuerpos de policía para prevenir abusos como la discriminación racial, el uso de la fuerza y las paradas y las incautaciones ilegales. Bajo la presidencia de Obama, el Departamento de Justicia había impulsado cambios fundamentales en la forma en que las agencias locales de aplicación de la ley interactúan con las comunidades a las que sirven.
  • Reintroduce la política de confiscaciones: Sessions ordenó este miércoles reinstaurar una cuestionada práctica de confiscación de dinero y otros bienes por los cuerpos de policía, en especial en caso de sospechosos de tráfico de drogas. La práctica ha sido criticada porque permite a los policías tomar posesiones como autos sin imputaciones ni evidencia de que ha sido cometido un crimen.
  • Promueve el uso de las prisiones federales: en febrero rescindió un memorando de agosto de 2016 de su predecesora en el cargo bajo el gobierno de Obama, Sally Yates, por el cual el gobierno federal iba a dejar de enviar gradualmente reos a cárceles privadas. Sessions alegó que el memorando de Yates era un obstáculo para satisfacer las futuras necesidades del sistema federal de prisiones, previendo un aumento de la población carcelaria durante su mandato.
  • Reanuda la guerra contra las drogas: en mayo ordenó a los fiscales federales buscar la pena mayor posible para delitos reclacionados con las drogas, incluyendo delitos no violentos. Esta medida es una marcha atrás a la política instaurada por el gobierno de Obama.

Rusiagate

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Ike Kaveladze

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