Un historiador busca desterrar los secretos de China

Posted abril 14, 2018 5:30 am by

Por Jane Perlez

BEIJING — Shen Zhihua, el historiador chino más importante de la Guerra Fría, se ha impuesto una tarea casi imposible. Quiere que China revele sus secretos, abra sus archivos y diga a sus ciudadanos qué sucedió entre China y Estados Unidos, entre China y Corea del Norte y mucho más.

Una foto de Mao y el fundador de Corea del Norte, Kim Il-sung, expuesta en Hekou, China en 2013 (How Hwee Young/European Pressphoto Agency).

Aún antes de la era de línea dura del presidente Xi Jinping, el Partido Comunista había impedido que historiadores como Shen hurgaran muy profundamente. Diversos documentos han sido destruidos, robados o mantenidos bajo sello por bibliotecarios expertos en evadir las indagaciones de investigadores tenaces.

“Los líderes chinos tienen un bagaje histórico”, dijo Shen. “El partido era popular, pero después de 1949, el Partido cometió muchos errores: reformas de la tierra, la Revolución Cultural, el Gran Salto Adelante. La gente podría preguntar: ‘puesto que han cometido tantos errores, ¿por qué aún están ustedes en el poder’”.

El partido está innecesariamente nervioso, argumenta. “Si uno se fija en la historia china, ninguno puede reemplazar al Partido Comunista. La mayoría de la elite pertenece al Partido. El Partido no debería preocuparse por ser desafiado. Si yo dirigiera el departamento de propaganda, diría: ‘esos errores fueron cometidos en el pasado, no ahora, y necesitamos aprender de nuestros errores’”.

Al Partido Comunista le preocupa tanto, que Shen no puede tener acceso ni siquiera a documentos considerados accesibles bajo una ley aprobada en 1996 que señalaba que los archivos serían abiertos al público después de 30 años. La ley nunca ha sido cumplida.

La versión de China de la visita realizada en 1972 por el presidente estadounidense Richard M. Nixon y sus reportes de los viajes precursores por parte de Henry Kissinger, el Secretario de Estado de Nixon, siguen en gran parte desconocidos. Lo que sucedió entre el gobernante chino Mao Zedong y el líder norcoreano Kim Il-sung durante la Guerra de Corea es entendido sólo a medias desde el punto de vista de China.

Junto con Xia Yafeng, de la Universidad de Long Island en Nueva York, Shen es el autor de un trabajo trascendental sobre las relaciones de China con Corea del Norte, “A Misunderstood Friendship: Mao Zedong, Kim Il-sung and Sino-North Korean relations 1949-1976” (Una amistad incomprendida: Mao Zedong, Kim Il-sung y las relaciones chinas-norcoreanas 1949-1976”).

El libro se basa esencialmente en los archivos en Moscú y Europa Central que se volvieron accesibles tras del colapso de la Unión Soviética. Pero Chen también hizo algunos hallazgos en bibliotecas en el noreste de China, y mediante sus contactos con altos funcionarios del Partido obtuvo acceso a un memorándum de conversaciones entre Mao y el líder norcoreano, un acervo que nunca antes había salido a la luz.

Shen echa por tierra el mito de que China y Corea del Norte eran aliadas. Muestra que incluso antes del inicio de la Guerra de Corea en 1950, las relaciones entre los dos partidos comunistas recién instalados eran tensas. Kim, abuelo del actual líder norcoreano Kim Jong-un, invadió Corea del Sur sin notificar a Mao.

Pese a los roces de Shen con el sistema comunista, es poseedor de un pedigrí casi perfecto del Partido Comunista: su padre se había unido a Mao en su base del Ejército en Yan’an durante la guerra civil y su suegro era un buen amigo del padre del actual líder, Xi.

Su Instituto de Investigación para Estudios de la Comunidad Asiática en Shanghai, financiado por el gobierno, permite que Shen y sus estudiantes viajen a naciones unipartidistas en Asia y Europa Oriental para recolectar documentos que luego son copiados y catalogados en el Instituto.

En una visita a Beijing, un alto funcionario norcoreano invitó a Shen a Pyongyang para que estudiara los archivos, con vuelo y hospedaje pagados, pero declinó. “Me preocupaba que ir y que luego no me permitieran salir”.

A Shen no le preocupa ofrecer sus opiniones. Causó revuelo el año pasado cuando dijo en un seminario a puerta cerrada que a China le iría mejor si se aliaba con Corea de Sur que con la del Norte.

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Está agradecido de que sus conexiones políticas le hayan ayudado al menos a tener acceso a importantes archivos chinos, pero estar adentro a menudo no basta.

Un amigo funcionario alguna vez le explicó el problema: “’tú sabes de la ley de 1996’”, dijo el amigo, “’pero no sabes sobre los 10 ‘no’. No se debe buscar sobre religión, diplomacia o asuntos personales de líderes de Estado’. Le pregunté: ‘¿qué puedo buscar?’. La persona contestó: ‘básicamente nada’”.

© 2018 The New York Times